viernes, 29 de diciembre de 2017

Pelayo Gastro Trinquet

Últimamente estoy añadiendo muchos restaurantes a mi lista de "pendientes". La mayoría de ellos los descubro por redes sociales. Este es el caso de Pelayo Gastro Trinquet, que visité la semana pasada.

Aunque había oído hablar de él, no sabía yo que el famoso Trinquet de Pelayo estaba justo al lado de la Estación del Norte de Valencia. Y, consecuentemente, su restaurante, también. Así que aprovechamos las fiestas navideñas para acercarnos al centro de Valencia.

Ya la entrada del restaurante sorprende. Y  cuando entré, acabé de alucinar. La estética está muy bien cuidada. Yo estaba fascinada. La cocina está prácticamente toda a la vista y las mesas, aunque algo juntas, están en una especie de altillo. También hay mesas altas con taburetes y la opción de comer el barra.




La carta (otra pasada, estéticamente hablando) ya la había ojeado por Internet y también llegaba con alguna referencia a través de Instagram. Así que decidimos hacer una cena de tapas, todo para compartir.

Pedimos pulpo a la brasa con emulsión de boniato asado y tierra de aceitunas negras; bravas del Trinquet; buñuelos de bacalao con ajo negro para mojar; empanadillas de titaina, y lomo alto de ternera con pimientos del piquillo confitados a la brasa.


El pulpo estaba sencillamente espectacular. Lo "emplataron" ante nosotros y fue un espectáculo puro.


Las bravas me recordaron a las de Mediterránea de Hamburguesas. Y eso son palabras mayores. Nada más que añadir.


Los buñuelos de bacalao no son los mejores que he probado, pero sí, estaban muy buenos. Al igual que la empanadilla de titaina. Muy original la masa. Y el relleno, muy sabroso.



En cuanto al lomo alto, estaba en su punto (como lo pedimos), sabroso y tierno. Hasta las patatas estaban deliciosas.

Compartimos hasta los postres. Pedimos los cuatro que había en la carta: Panacotta de horchata con fartón caramelizado; cremoso de calabaza con requesón, nueces y miel de panal; coca de llanda de naranja con cremoso de chocolate 70%, y mouse de turrón con frutos secos caramelizados con sal y ralladura de cítricos.


La panacotta estaba muy buena, aunque me supo poco a horchata.


El cremoso de calabaza fue el postre que menos me gustó. No soy yo muy amante ni de la calabaza, ni del requesón ni de la miel.


En cambio me hubiera comido los cuatro trozos de "coca de llanda" sin problemas. ¡Qué bueno! Y encima, cubiertos con chocolate negro... ¡Mi perdición!


Me sorprendió gratamente la mouse de turrón. Estaba muy sabrosa y el contraste con los frutos secos y el regusto de cítricos hacían de este un postre especial.

Después nos sacaron mistela y turrones para celebrar la Navidad. Todo un detalle. De hecho, fue el culmen a una gran noche en un gran restaurante.



¡Ah! Antes de irse es obligatorio ir al baño para ver el majestuoso Trinquet de Pelayo.