sábado, 15 de julio de 2017

Submarino

Lo sé, dije que iba a escribir una vez por semana. Pero hay viernes que me es imposible rascar ni cinco minutos al reloj. Y más estas últimas semanas, en las que he comenzado un curso de natación. Pero eso es otro tema que abordaré en breve.
De momento os cuento mi visita a Submarino, el restaurante por excelencia de l'Oceanogràfic. Estuve ya hace bastantes años y esta pasada semana volví. No recuerdo cómo fue la primera vez, solo sé que en esta ocasión salí muy satisfecha.

Reservé por El Tenedor el menú de 45 € que incluye dos entrantes, un plato principal y un postre. En el precio, por supuesto, se incluye el estar rodeado de mantas tiburones y otros peces durante todo el servicio.

Para empezar nos sirvieron un chupito de gazpacho. Lo probé. No me gustó. No me gusta el gazpacho.


Entre los seis entrantes que había para elegir  (Steak tartar de buey con un toque de curry rojo; cremoso de parmesano y queso de cabra, ceniza, ensalada de hojas de mostaza y aguamiel cítrica; pulpo ahumado con minivegetales; tataki de atún a la brasa con salsa kabayaki y mango con un toque picante; huevo a baja temperatura con una crema suave de queso comté y trufa; y guiso tradicional de manitas de cerdo con cigala al vapor), yo me qué con el steak tartar de buey con un toque de curry rojo y el pulpo ahumado con minivegetales. El primero estaba sabroso, tierno, jugoso y algo picante. Perfecto. El pulpo estaba muy bueno, aunque no lo llegué a saborear como es debido.



Probé el tataki de atún a la brasa con salsa kabayaki y mango con toce picante y quitaba el hipo. El huevo a baja temperatura con una crema suave de queso comté y trufa también tenía muy buena pinta. También pasó por la mesa el cremoso de parmesano y queso de cabra, ceniza, ensalada de hojas de mostaza y aguamiel cítrica.




También podíamos elegir el plato principal entre lubina ahumada con hinojo y mantequilla; lomo alto a la parrilla con parmentier de patata; arroz de bogavante; y arroz de carabineros y ajos tierno. Yo opté por el arroz de bogavante.



¡Qué bueno estaba! Y menudo plato... Era una ración más que cumplida de arroz, con su medio bogavante incorporado. Realmente, delicioso.

La lubina ahumada con hinojo y mantequilla también estaba muy tierna y sabrosa (pero no llegué a tiempo de hacer la foto.

Entre los postres (panchineta de crema de vainilla con frambuesas; sopa de jengibre, sorbete de lichys y azúcar moscovado; crema de cuajada de flor de azahar con sorbete de naranja y flores; Tatín fría de peras con canela), la panchineta de crema vainilla con frambuesas fue el postre elegido por mí. La mezcla del dulce de la tartaleta con y el ácido de los frutos rojos (iba acompañada por un helado de fresa) me encantó.


La sopa de jengibre, sorbete de lichys y azúcar moscovado también se caracterizaba por el contraste de sabores. Me sorprendió la tatín fría de peras con canela. Nada que ver con una tarta tatín convencional.


En definitiva, salí muy contenta. Y más, si después de comer te puedes dar una vueltecita por l'Oceanogràfic, visitar a pingüinos, morsas y belugas y, de paso, rebajar la comida.


viernes, 16 de junio de 2017

Nozomi Sushi Bar

Cuando llega una fecha especial, como es la de mi cumpleaños, intentamos visitar un restaurante nuevo y esta vez fue una sorpresa. Y es que sin saberlo hasta el último momento, el pasado día 7 celebré mis 32 años en Nozomi Sushi Bar.

Tenía muchísimas ganas de ir... me habían hablado tan bien de este restaurante japonés... Así que había que disfrutarlo. Y qué mejor que con el Menú Degustación Omakase formado por: Ensalada o sopa, tartar, usuzukuri, sashimi, 3 piezas de nigiri, 3 piezas de maki, 2 piezas de uramaki, 1 temaki y postre. 

Tras una ensalada de brotes de col a modo de aperitivo, empezamos con la sopa miso. Buenísima. Me recordó a la que tomaba en el primer japonés que visité, en Alzira (nota mental: quiero volver).



Seguimos con un tartar de bonito con aceite de sésamo y cebollino. El pescado estaba muy tierno y la combinación con el aceite era muy acertada.


El sashimi de mariscos y moluscos estaba formado por dos piezas de vieira, gamba dulce y caballa. No estoy acostumbrada a este tipo de pescados cuando como sashimi, aún así, estaba muy bueno.


El usuzukuri, una especie de carpaccio de pescado, era de dorada y estaba aliñado en aceite de trufa. Fue un visto y no visto. También un sabor diferente. 


Después llegaron los nigiris. Y ahí comencé a disfrutar de la cena. El de salmón braseado estaba espectacularmente espectacular. Me habría comido toda una bandeja. O dos.


El siguiente, de jurel con aceite de humo, también estaba de 10. Y eso que el jurel no es de mis pescados favoritos a la hora de comerlo crudo.


Y el de pez mantequilla con salsa de trufas y sal Maldon quitaba el hipo. Habría repetido unas cuantas veces sin problemas.


Entre las piezas de maki y uramaki encontramos de aguacate y salmón, y de setas shiitake. Muy buenos, aunque menos originales.


Sí que nos sorprendió el temaki de salmón crujiente (parecía su piel) y rúcula, entre otros ingredientes. Tanto por su presentación como por su sabor, perfecto.


Acabamos con una crema de jengibre, helado de dulce de leche y granizado de manzana verde que vino con una vela. Un postre refrescante y nada empalagoso para celebrar mis 32 y el fin de una gran velada. 

He de destacar también el servicio. Pese a lo tranquilo del restaurante no nos pusieron ningún problema por ir con la pequeña Lucia, que se lo pasó en grande con el ir y venir de camareros y platos. Que se vaya acostumbrando a la buena cocina...

martes, 30 de mayo de 2017

Donde todo empezó

Recuerdo aquel 17 de noviembre de 2013 como si fuera ayer. Rafa y su amigo Roig, tras correr la 10K de Valencia, hablaban sobre una carrera que acababa en el césped de Mestalla. Yo, que hasta ese momento me había calzado las zapatillas en contadas ocasiones me quedé pensando y cuando llegué a casa le dije a Rafa "yo quiero correr esa carrera, yo quiero entrar en Mestalla corriendo". Así que al día siguiente, un 18 de noviembre, me puse unas viejas Reebok que tenía por casa y salí a correr. Hice dos kilómetros y ya pensaba en mi entrada triunfal en Mestalla... La carrera se celebró el 6 de diciembre y allí estaba yo. Y entré en el templo de mi equipo, el Valencia CF, a un ritmo muy lento (a 7:00 min/km) pero muy contenta y orgullosa. Lo había conseguido. Y encima había logrado engancharme a este deporte.

Semana 0 - Presentación

Tres años y medio más tarde vuelvo a repetir esa entrada triunfal. Aunque la situación es muy diferente. He entrenado mucho, he corrido decenas de carreras, entre ellas cuatro medios maratones, he tenido una hija... y he seguido corriendo. Cientos de kilómetros hasta entrar, el pasado domingo en Mestalla, a un ritmo de 4:44 min/km. ¿Quién me lo iba a decir a mí aquel 17 de noviembre? Solo una persona... y es el que me sujeta con fuerza en la imagen:


El fotógrafo ha considerado que yo era más importante... sin embargo, para mí el importante es él. Es mi entrenador personal, mi compañero de rodajes, mi fisio, mi mejor amigo... mi todo. A él le debo el animarme a comenzar a correr, el ayudarme a progresar y a no desanimarme cuando no lo conseguía. Vamos mejorando cada día y, en gran parte, es gracias a Rafa. ¿Se merece o no se merece salir en la foto, ahí donde empezó todo?

¡Se me olvidaba! Quedé la número 125 en la clasificación general de mujeres, por lo que recupero el dorsal Preferente D para la próxima edición del Circuito Divina Pastora de Carreras Populares de Valencia.


viernes, 26 de mayo de 2017

Goiko Grill


Esta pasada semana borré otro restaurante de mi lista de pendientes. Esta vez fue la "hamburguesería gourmet" Goiko Grill, que en poco más de medio año ha abierto tres locales en Valencia.


En concreto, yo fui al último inaugurado, en la avenida Aragón. A simple vista, el local me recuerda a una mezcla entre el TGB y The Black Turtle. Cuando veo la carta, alucino con la cantidad de hamburguesas y combinaciones posibles. Puedes elegir el tipo de carne (pollo empanado o al grill, vacuno, costillas de cerdo deshuesadas o vegetariano), el número de piezas... 




También hay gran variedad de entrantes y platos "ligeritos" si se quiere evitar la hamburguesa. Entre los aperitivos destacaré los nachos de Daniela, puesto que es el plato que probé. Una gran fuente de nachos con chili con carne, nata agria, queso fundido, guacamole, tomate picado y jalapeños. ¡Exquisitos!



En cuanto a la hamburguesa, elegí la PUCHI™ de pollo al grill. Además de la pechuga lleva queso americano, bacon, salsa Barbacoa Goiko y champiñones en su salsa. Muy buena... aunque el pan se me deshacía en las manos...





Presumen, además de que sus productos no son congelados. Y se nota. Sobre todo, en las patatas que acompañan a la hamburguesa y que casi es lo mejor del plato. Me las comí a recelo.

No tomé postre y no puedo opinar. Hablan muy bien de la Carrot Cake... habrá que volver para probarla ;-).

En definitiva, la colocaría en el TOP3 de las mejores hamburgueserías que he probado. Visita recomendada. Eso sí, reservad mesa antes, que como es la novedad, está siempre lleno.

lunes, 15 de mayo de 2017

Alegría infinita

Sábado, 13 de mayo de 2017. Son las 11 de la noche. Lucia se acaba de dormir en mis brazos. Para ella también ha sido un día agotador. Su segundo día de natación, su primer día comiendo pollo, mucha gente saludándola y un ratito separada de su madre... Debe de estar rendida. Yo también lo estoy. Pero lo sucedido hace unas horas me impide dormir. Y quizá lo haga en los próximos días.

Como ya sabéis, hace doce semanas comencé un entrenamiento específico para medio maratón. El objetivo no era otro que el de quitarme la espinita que se me quedó hace dos años, cuando hice mi primer medio maratón, en mi pueblo, Alcàsser. Sufrí mucho. Demasiado.

Comenzaba el entreno solo 3 meses después de haber sido mamá y sabía que el reto que tenía por delante era duro. Por eso me propuse como objetivo "acabar la prueba". Sin sufrir, disfrutando de mi pueblo, de mi gente y con mi gente.

La mayoría de entrenos los hice con Lucia, pero esta última semana decidimos que no correría con ella. Solo haríamos la recta de meta juntas. Ella se quedaría con su prima y sus tíos.

Y así lo hicimos. A las 18:30 dejé a la pequeña en muy buenas manos... y comenzaron los nervios duplicados, por la carrera y por ella. Pero a las 19 toda la tensión acumulada se esfumó. Había que correr 21 kilómetros.


Mi plan de carrera era mantener la calma (y el ritmo) en los primeros 5K, acelerar después y reservar fuerzas para los últimos kilómetros. Sin embargo, desde los primeros metros toda mi estrategia se fue al traste. Me encontraba muy cómoda yendo más rápido y a mis acompañantes/liebres Rober (un clásico ya), Carlos y Lore no les importaba. Así fuimos avanzando, siempre con el temor de pinchar. Pero me encontraba muy bien. Y fueron pasando los kilómetros de viento, sol, calor, humedad... ¡cuánta humedad! Conforme avanzaba iba recordando cada kilómetro de la anterior vez... no tenía nada que ver. Ahora me veo más fuerte, por dentro y por fuera. ¿Será la maternidad?


Lo cierto es que llegué con fuerzas hasta el final, hasta el encuentro con Lucia. En su rostro vi que había llorado... pero ahora ya estaba con su madre. En breve, ella también tendría su recompensa. Por delante nos quedaban 600 metros de felicidad, emoción y muchos sentimientos encontrados. Y, al fin, la alfombra roja, la meta... FELICIDAD. Lo había conseguido. Disfruté al máximo y encima pulvericé mi récord personal... De 1:57:22 a 1:53:41. MMP. ALEGRÍA INFINITA.


Con la emoción en el cuerpo, revisamos la clasificación, pero solo estaba la general. Yo llevaba toda la semana con una intuición que le hice saber a Lore en el kilómetro 4... Íbamos a subir al podio. Pero en meta nadie nos dijo nada y Lucia tenía hambre. Así que nos marchamos. Llegando a casa, recibía el mensaje: "Te han llamado para subir al podio. Has sido la segunda mejor local". ¿En serio? ¿De verdad? Mi primer trofeo en el mundo del atletismo popular y me pierdo la entrega... tenía que atender a mi otro premio, el mejor de todos, de hecho. A Lorena y a mí nos hubiera encantado subir al podio... ahora ya tenemos motivación extra para la próxima edición. Eso sí, nos vamos a hacer la foto aunque sea subidas a un cajón de naranjas.

GRACIAS. A Carlos, Rober y Lore. Esta vez cada uno tiró de los demás en el momento preciso. Fuimos un gran equipo. A mis amigas y fans incondicionales, por estar siempre ahí, a la gente del C. A. Alcàsser, por apoyarme en cada esquina y por el éxito de organización un año más. A mi hermano, cuñada y sobrina, por cuidar durante un ratito de Lucia. A mi madre, porque sufre como la madre de un torero. A Rafa, porque sin él, nada de esto sería posible. Y sé que aunque a más de 12000 kilómetros él estaba sufriendo, corriendo y animándome como solo él sabe. Y a mi ángel maratoniano.


Açò va per tú JR.

viernes, 5 de mayo de 2017

Ella manda


Si algo tenía claro cuando me enteré de que íbamos a ser uno más en la familia es que íbamos a intentar inculcarle nuestra pasión por el atletismo popular. ¿Cómo? De momento, con un carrito para correr. Después, ya se verá.

Después de leer opiniones, ver y estudiar muchos modelos, el elegido fue el Thule Urban Glide. Nos pareció el que más se ajustaba a nuestras necesidades/exigencias. Y desde el principio nos ha satisfecho mucho. Y ahora, que empezamos a correr con él (sin capazo ni maxi-cosi), también. Solo hay que bloquear la rueda de delante y a correr.

¿Que qué opina Lucia? Le encanta hacerse sus siestas por la mañana o después de comer. Ha estado hasta casi dos horas montada sin rechistar. Pero todos los bebés tienen su "hora feliz" y Lucia no iba a ser menos. A las 7 de la tarde prefiere estar jugando con nosotros que montada en el carrito. ¿Cuál es el problema? Que, en verano, hay muchas carreras que son en esa franja horaria.

Pero era otra cosa que teníamos clara desde el principio. Corriendo con Lucia, sería ella la que marcara la pauta, ya sea en entrenamiento o en carrera. Ella decidiría el ritmo y cuándo hay que parar. Por eso, la semana pasada nos retiramos en el kilómetro 12 del Medio Maratón de Puerto de Sagunto. Ella ya había tenido suficiente. Y nosotros también. Yo estaba satisfecha con el ritmo que llevábamos (5:25 min/km) y aún fui más feliz cuando la cogí en brazos y nos sonrió. No hay carrera ni MMP que pague eso...


Este domingo, en la Wings for Life, tenemos otra cita. El año pasado hice la prueba andando porque Lucia empezaba a crecer en mi interior. Este año la haré con ella. Y como ella quiera: andando, porteando, corriendo...



viernes, 14 de abril de 2017

Alqueria de la mar


Había estado en Alqueria del Brosquil y Alqueria del Pou. Solo me faltaba por visitar el tercer restaurante de la saga: Alqueria de la Mar. Y ahí hemos estado este viernes.

Comida tradicional valenciana y de calidad. Eso es lo que podemos encontrar en las "alquerías". Su especialidad son los arroces, aunque hay más donde elegir. De hecho, esta vez no hubo arroz. Ni seco ni meloso.

Para picar nos decantamos por los famosos blanquets, que son tortitas de pescadito y que está buenísimas. A parte de ser enormes, están crujientes por fuera y tiernas por dentro. ¡Ah! Y no muy aceitosa.


El calamar entero a la plancha estaba más que bueno, pese a no ser de un tamaño exageradamente grande. 


En cuanto al plato principal, pedimos un "suc de rap" (guiso marinero de rape) para compartir: patata, almejas, calamar, gambas, cigalas y, por supuesto, rape. Todo ello bañado en un caldo con un sabor intenso aunque no demasiado pesado. 


De postre yo escogí la tarta de queso con arándanos. Deliciosa. 


Con los cafés, nos sirvieron chupitos de mistela y coca de llanda. Un detalle que se agradece.


Desde luego, como el resto de "alquerías" la de la Mar no defrauda.